Actuamos movidos por aquello que nos interesa o que nos preocupa, es decir, por aquello que amamos. Por eso es posible decir que los fines que perseguimos con nuestras acciones son, en realidad, las cosas que amamos

El fin es el principio del pensamiento, pero la conclusión del pensamiento es el principio de la acción

El pensamiento condiciona la acción

=> La acción determina el comportamiento

=> El comportamiento repetido crea hábitos

=> Los hábitos estructuran el carácter (manera de pensar, ser y actuar)

=> El carácter marca el destino