Decisión para dormir bien

Este es el factor inicial. Para dormir bien debes decidir hacerlo. Si no te importa lo que significa el descanso para tu cuerpo y te da igual descansar que no hacerlo, posiblemente no trabajes para lograrlo.

Decidir un buen descanso implica colocarlo dentro de tus prioridades y darle un espacio en tu agenda. Ese lugar no será un fragmento de ocho horas, más bien, serán hábitos que desarrollarás durante todo el día.

Lo que hagas, o no hagas, en las horas que te encuentras despierto determinará tu descanso, y solo tú puedes decidir cómo prefieres hacerlo.

Disciplina

Hemos hablado de hábitos que tendrás que aplicar durante el día para lograr dormir bien.

Un hábito requiere de disciplina. No es un día aplico, un día no. No es: esto lo haré durante la semana, pero me saldré de ello los fines de semanas.

Hábitos como comer bien, hacer deporte o desconectar, demandan de constancia y permanencia. Si lo logras, pronto verás cómo repercute eso en la forma en que tu cuerpo responde al descanso.

Dieta y deporte

Es importante cuidar tu dieta para dormir bien. Sobre todo, la alimentación de la noche, que debe ser liviana o, al menos, alejada de la hora de descanso.

El deporte es otro factor indispensable. Tu cuerpo necesita moverse, cansarse, para poder reparar. Una rutina de, al menos, 20 minutos diarios hará la diferencia. Antes de dormir, también te sugerimos hacer algunos ejercicios de estiramientos.

Dormir

Esta es la parte fundamental del método. Aunque parezca obvia tiene algunos elementos que poco le prestamos atención.

Dormir implica un entorno adecuado para hacerlo. El lugar ideal para dormir bien es aquel que tiene las luces tenues (o es completamente oscuro), silencioso, con un clima adecuado, un colchón o somier cómodo y sábanas limpias y de buena calidad.

Todos estos aspectos suelen llamarse con el nombre de “higiene del sueño”. Puedes contar con nosotros como un socio para ayudarte a que estos detalles se lleven a la práctica a la perfección.

Desacelerar

Un auto que viene a una velocidad de 100 kilómetros por hora, difícilmente pueda frenar de manera inmediata. Requerirá, además del freno, algunos metros para detenerse.

De igual manera, es importante que tengas presente este aspecto. No pretendas conciliar el sueño de manera instantánea si no has trabajado una desaceleración donde tus sentidos de a poco pueden apagarse.

Generar rituales de descanso te ayudará a lograrlo. Comienza tu periodo de sueño por lo menos media hora antes bajando las luces, apagando la música, leyendo un libro o meditando. Al poco tiempo, estos rituales serán la forma que tu cuerpo interprete que la hora de descanso ha llegado.

Desconectar

Es difícil dormir bien si tu mente no está en la cama.

Desconectar es un gran desafío porque nuestra cultura elogia el poder hacer varias cosas a la vez. Pero para dormir esto no funciona (y para muchas otras cosas tampoco).

Busca momentos durante el día para desconectarte y, entonces, en la noche te será más sencillo. En la jornada laboral tomate un break para charlar con un amigo o tomarte un café en silencio.

Todo esto te ayudará a dormir más rápido y profundo.

Disfrutar de la vida

Por último, disfruta de dormir.

No atiendas a tu sueño como una obligación o pérdida de tiempo. Disfruta del espacio que te estás dando a ti mismo. Piensa en los beneficios y busca formas de hacerlo cada vez más placentero.

Conclusiones

Nunca será lo mismo para el cuerpo dormir bien que dormir mal. Una persona que no descansa saludablemente, atenta contra su calidad de vida a corto y largo plazo, aunque con mayor nivel de gravedad a medida que pasa el tiempo.

Jana Fernandez